Obviamente coincido con el ideario liberal clásico acerca de los derechos naturales: derechos individuales inalieanables: vida, libertad, propiedad, búsqueda de tu felicidad. Pero el error de los liberales clásicos es parecido al de Rand. No fueron consecuentes hasta el final. No necesitás un gobierno para que te garantice tus derechos, porque ahí pasás a ser esclavo del garante. (Los “checks and balances” son una ficción).
Así como el pez no puede sobrevivir fuera del agua, el liberalismo no puede sobrevivir en una democracia sin desnaturalizarse.
El liberalismo clásico se plenifica sólo en una sociedad sin gobierno. En la democracia se ve forzado a convertirse en socialdemocracia.
La lógica del liberalismo clásico es el individualismo (que es moral). La lógica de la democracia es el colectivismo (que es inmoral, porque se basa necesariamente en la violación de derechos individuales). La democracia, que es la “ley de la turba”, fagocita al liberalismo clásico, lo desnaturaliza y lo defeca en forma de un nuevo ser colectivista. (La socialdemocracia sería la más atenuada de sus conversiones inexorables.)
Los principios liberales clásicos se pueden plenificar sólo en una sociedad de libremercado, libre de gobierno.

(* Cuando me refiero a democracia, incluyo también a la república, que es también de lógica colectivista al ser una forma de gobierno, y al estar forzada a basarse en una constitución (o contrato social), que no es realmente contrato alguno, y por lo tanto no es vinculante para aquéllos que no la firmaron. Aparte ¿cómo puede una constitución darle al Congreso el derecho a cobrar impuestos o imponer leyes cuando ninguno de los que la firmaron tienen esos derechos ellos mismos, y es imposible delegar un derecho que no se tiene?)